miércoles, 28 de mayo de 2014

Trepados

En1970, Amanda Feilding, una inglesa de 27 años, se hizo a sí misma un agujero en la zona frontal de la cabeza con la ayuda de un torno eléctrico de dentista. El orificio craneal le permitiría alcanzar un nivel de conciencia superior, según preconizaba desde hacía más de una década el doctor holandés Bart Hughes, mentor del movimiento a favor de la trepanación -la perforación intencionada del cráneo valiéndose de un instrumento- y fundador de la Religión Evolucionista. Tras buscar infructuosamente durante cuatro años un cirujano que llevara a cabo la operación, Feilding se armó de valor para perforarse la calavera delante del espejo del cuarto de baño. Su esposo, Joey Mellen, profesor de la Universidad de Oxford y hoy también trepanado, grabó en vídeo la temeraria intervención que, dicho sea de paso, pudo costarle la vida.

Satisfecha con los resultados, Feilding viajó en 2002 a una clínica de México para que esta vez un cirujano le efectuara un segundo taladro en el lado derecho del cráneo. En la actualidad, esta mujer dirige una galería de arte en la calle londinense de King?s Road y se ha estrenado en la arena política local para reclamar que este tipo de trepanaciones sean realizadas de forma gratuita por la Seguridad Social de su país. Su petición se argumenta en la teoría de la evolución craneal lanzada en 1962 por el doctor Hughes, que venía a decir que la adquisición de la postura erguida por nuestros antepasados se tradujo en una merma del flujo sanguíneo en la masa encefálica, debido a la fuerza de la gravedad. Para compensar este déficit, algunas estructuras cerebrales menguaron su capacidad funcional en favor de otras. Para el holandés, la trepanación libera al cerebro de su claustro óseo, reduce la presión intracraneana a los niveles de nuestra infancia, aumenta el flujo de sangre en los capilares y, como consecuencia de estos reajustes, nuestra mente "adquiere una óptima actividad cognitiva".

Sus colegas coetáneos recibieron la fabulosa teoría con escepticismo y tacharon a Hughes de lunático. Los neurólogos modernos piensan igual e indican que este tipo de intervención carece de fundamento médico, resulta muy peligrosa y no pasa de ser una forma de automutilación. Pero a pesar de las advertencias, se estima que centenares de personas llevan el cráneo horadado para alcanzar el prometido nirvana mental o simplemente para aliviar las cefaleas crónicas y ciertos trastornos de la mente que se muestran rebeldes a la terapia convencional. Feilding, además, asegura que miles de personas visitan su sitio en Internet para solicitarle cómo contactar con un cirujano que realice este tipo de operación.

Mientras los entusiastas de la trepanación esperan liberar sus mentes a través de orificios en la bóveda craneal, los arqueólogos tratan de comprender qué es lo que impulsó a los hombres primitivos a practicar esta intervención en personas vivas, así como en cadáveres. La trepanación aparece en una época muy concreta de la evolución humana que coincide con el periodo Neolítico, hace entre 4.000 y 2.400 años. Tal vez surgió mucho antes, como apuntaba un artículo publicado en la revista Nature de mayo de 1997. En él, un equipo francogermano describe dos trepanaciones en un cráneo hallado en el yacimiento de Ensisheim (Alsacia), que tiene una edad de 7.000 años. Las perforaciones, que se localizan en el hueso frontal y entre los parietales, fueron efectuadas cuando el individuo estaba vivo.

Ahora bien, el mayor auge de la  trepanación ocurre en el periodo Eneolítico, que comienza hacia el año 2400 a. de C. y concluye 700 años más tarde. ¿Pero qué impulsó a nuestros ancestros a horadar de repente su bóveda craneana? ¿Cómo lo hacían? ¿Era una cruel tortura, una burda cirugía o una experiencia trascendental? "Estamos ante unos de los enigmas más fascinantes de la antropología", señala el profesor Miguel Botella, director del Departamento de Antropología Física de la Universidad de Granada.

"No sabemos con certeza las motivaciones que indujeron a los pueblos prehistóricos a trepanarse. Pienso que en la mayoría de los casos tenía un trasfondo cultural y a lo sumo obedecía a razones rituales -mágico-religiosas- que ignoramos. En muy pocas situaciones tendría, como algunos defienden, una indicación terapéutica, pues excepcionalmente las perforaciones coinciden con una lesión susceptible de ser considerada una cirugía postraumática." Por otro lado, cuesta creer- que las gentes del Neolítico tuvieran unos mínimos conocimientos neurológicos. "Fue imposible -dice el profesor Botella- que relacionaran una pérdida del habla, la ceguera o la hemiplejía con un tumor u otra lesión cerebral. ¿Sabían que una parálisis del lado derecho del cuerpo se corresponde con un accidente neuronal en el lado izquierdo del cerebro? No. Culturas más modernas, como la egipcia, situaban las funciones intelectivas y anímicas en el corazón; y otras, como la sumeria, en el hígado." El mismo Aristóteles afirmó en el siglo III a. de C. que la conciencia reside en la bomba cardíaca.

Quienes comparan las trepanaciones prehistóricas con la neurocirugía moderna, que agujerea el cráneo para intervenir en el cerebro, pueden estar equivocados. "Resulta curioso resaltar -añade el profesor Botella- que la mayoría de las trepanaciones aparece en cráneos de adultos varones -rara vez se encuentran en niños y son muy poco frecuentes en mujeres-, así como que los orificios se localizan preferentemente en el parietal y el lado izquierdo del cráneo. Esta ubicación obedece sencillamente a que resulta más cómoda para el trepanador, sobre todo si es diestro." La decantación por el lado siniestro hace que se tambalee la tesis de que los agujeros se realizaban para dejar escapar a los malos espíritus causantes de cefaleas recurrentes. Los neurólogos saben que las jaquecas no tienen predilección por manifestarse en uno de los hemicráneos y, además, son más comunes en el sexo femenino.

Pero para John Verano, antropólogo de la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans, la trepanación constituye una "cirugía de emergencia". Al menos esto es así para los pueblos precolombinos. Tras estudiar 650 cráneos de hace entre 2.400 y 500 años encontrados en la región andina, desde el límite norte del Perú hasta el sur de Bolivia, Verano ha llegado a la conclusión de que las técnicas trepanadoras evolucionaron en este continente para atajar los traumas craneales, sobre todo las fracturas causadas por heridas de flechas, piedras y otras armas arrojadizas.
Mediante la técnica de ensayo y error, nuestros ancestros aprendieron a horadar el hueso craneal sin llegar a tocar las meninges, las membranas que protegen la masa encefálica (ver infografía en pág. anterior). Hasta la Edad del Bronce, la cirugía se realizaba con instrumentos líticos y tal vez sin ningún tipo de anestésico. Es probable que el sujeto soportara estoicamente los 10 ó 15 minutos que duraba la intervención. Ésta, por cierto, no resulta excesivamente cruenta: el hueso, las meninges y el cerebro son indoloros. "En el Neolítico, el 30 por 100 de los trepanados sobrevivía a la intervención. Se trata de un nivel de mortalidad bajo, si se compara con el cosechado en las trepanaciones romanas y medievales, donde sólo sobrevivía el 1 por 100. El secreto del éxito de los prehistóricos radica en que trabajaban, sin saberlo,  en unas mejores condiciones higiénicas, lo que disminuía de forma considerable el riesgo de infección", explica el profesor Botella.

En épocas como la romana y el Medievo se utilizaban diferentes trépanos, instrumentos de metal para horadar el hueso. Tras su empleo, eran lavados con agua y guardados para la siguiente intervención, lo que constituía un vehículo de infecciones. "Los hombres prehistóricos, sin embargo, usaron puntas o cuchillos de sílex. Éstos también podían estar contaminados, pero se convertían en un objeto estéril durante el proceso de trepanación", comenta el antropólogo granadino. Y añade: "Simulando la operación en cadáveres actuales, he comprobado que la presión del instrumento de piedra sobre el hueso hace que se desprendan esquirlas y polvillo de sílex que hacen que los filos del trépano lítico queden más o menos limpios de gérmenes."

Este tipo de cirugías craneales surgió por distintas causas en diferentes tiempos y culturas, y ha persistido hasta tiempos muy recientes e incluso hasta la actualidad en pueblos primitivos de África -Mauritania, Kenia- Sudamérica -Perú, Chile-, islas del Pacífico -Polinesia, Melanesia- y los Balcanes en Europa. Sin embargo, como asegura el doctor Domènec Campillo, del Laboratorio de Paleontología de la Universidad de Barcelona, en su libro Introducción a la paleontología, las trepanaciones prehistóricas "coexistieron con las que, con una base científica, se describen en el Corpus hipocraticus, que son seguidas por Galeno, persisten en el Mediterráneo y no desaparecen hasta las postrimerías del siglo XIX, cuando con Harvey Cushing se inicia la neuro-cirugía moderna."

Trepa

Hoy en día los orificios son tapados, pero inicialmente no era así. La trepanación es una práctica médica que consiste en agujerear el cráneo. Antiguamente se realizaba con el objetivo de eliminar enfermedades consideradas de origen cerebral, mientras que en la actualidad se emplea como acceso quirúrgico en algunas operaciones de neurocirugía, como es el caso de tumores cerebrales o para tratar el hematoma subdural cuando cursan con hipertensión intracraneal.

La trepanación ha sido llevada a cabo tanto por razones médicas como místicas, y de su práctica tenemos indicios desde la era neolítica, pues se han descubierto cráneos trepanados. Se cree, por pinturas encontradas en cuevas, que el hombre neolítico creía que este tipo de cirugía podía curar ataques de epilepsia, migrañas y desórdenes mentales.[1] En la antigua Grecia, Hipócrates explicó el procedimiento para realizar una trepanación.

Esto también se practicó en la Cultura Paracas (Perú), donde al finalizar la operación se colocaba una lámina de oro para que se cerrara la herida. De la misma forma fue practicado por la civilización Inca con el propósito de eliminar fragmentos de huesos o armas, que quedaban incrustadas en el cráneo, tras accidentes o enfrentamientos bélicos. Como anestesia se usaba la coca y la chicha en grandes cantidades y se sabe que también conocieron el uso de vendas.

Las técnicas mas primitivas de raspado se reconocen fácilmente por la presencia de cortes paralelos y perpendiculares en el hueso que forman un cuadrado óseo. Se realizaban con cuchillos o sierras.

La Trepanación

Trepanacion es la perforación de un hueso, se usa comúnmente para los orificios hecho en el cráneo. La trepanación es una escisión mediante cirugía de un fragmento de hueso del cráneo en forma de disco, para llegar al interior de la cavidad craneal.

Las indicaciones más comunes son los traumatismos craneales, en los cuales se produde una hemorragia interna que pone en peligro el cerebro y la estirpacion de tumores cerebrales. Se supone que en la antigüedad se empleaba la trepanación para tratamiento de dolores de cabeza y de la epilepsia. Los instrumentos usados mas frecuentes son de corte: cuchillos, sierras, tumis, de percusión: escoplos y martillos o perforadores.

No nos es difícil comprender atendiendo a la importancia de la parte de nuestra anatomía donde se produce la escisión, la delicadeza y la precisión con la que debe llevarse a cabo dicha operación. Podríamos suponer que a estas alturas de la medicina, con tantos y tan destacados avances en cirugía de los que estamos siendo testigos, la trepanación no produjese más problemas que otro tipo de intervención más o menos delicada.

Sin embargo lo que seguro nos sorprendería es saber que es concretamente la trepanación la intervención quirúrgica más antigua de la que se tiene constancia.

Para descubrir la primera trepanación de la que se tiene constancia, deberíamos remontarnos mucho antes de lo que la lógica puede hacernos creer. Los cráneos trepanados mas antiguos que se conocen de la época Mesolitica fueron hallados por Gorhman en Ukrania (1966). Las excavaciones de Vasilyevica II tienen una antigüedad de 8.020 a 7.620 años En la época neolítica el cráneo de Ensin en Alsacia con dos defectos parcialmente cicatrizados tienen una cronografía de 5.100 +/-155 años

Es difícil de creer pero es cierto. Hasta nosotros han llegado vestigios del pasado, en forma de fósiles de cráneos del neolítico con evidencias claras de haber sufrido una trepanación. Ya el hombre en aquellos tiempos oscuros demostraba su osadia, atreviéndose a abrir una de las cavidades más importantes del ser humano, la que protege el cerebro.

Imaginarnos como se llevaría a cabo esta escalofriante operación en un poblado neolítico, sin medidas higiénicas, sin las anestesias actuales, sin la maquinaria de un quirófano, es capaz de erizarle la piel al más osado. Y así a todo, había pacientes que se ponían en manos de primitivos médicos para que les libraran, posiblemente de terribles dolores de cabeza.

Aunque para recrear las escenas sucedidas en el neolítico tenemos obligatoriamente que echar mano de toda nuestra fantasía, para hacernos una idea de las llevadas a cabo en el antiguo Egipto disponemos de más datos que los investigadores han conseguido arrancarle al pasado.

Aun se conservan algunos trépanos de entonces. Eran estos los instrumentos que se utilizaban para cortar el hueso craneal. En la actualidad el fragmento óseo que se extrae vuelve a ocupar su lugar una vez terminada la intervención, aunque se puede sustituir con otros materiales, como metales o cementos especiales. Evidentemente esto era impensable en el antiguo Egipto. Los fragmentos extraídos eran conservados como amuletos religiosos y alguno de esos discos de hueso colgaban de los cuellos de los Egipcios.

Sin duda presenciar una trepanación faraónica debía resultar estremecedor. Durante un tiempo era costumbre entre los faraones, ser trepanados antes de morir. Era la misión del médico de la corte. En él recaía tan importante tarea. Cuando el hálito de vida del Dios de carne y hueso que era el faraón, llegaba a su ocaso, era el momento de llevar a cabo la intervención quirúrgica.

Hoy en día los orificios son tapados, pero inicialmente no era así.

El faraón ya estaba listo para pasar a la otra vida, solo esperaba que le abrieran una brecha en su cavidad craneana. Hay teorías que explican esta costumbre diciendo que se pensaba que su alma abandonaría mejor el cuerpo.

Por fortuna el paciente se hallaba ya inconsciente. El trépano y el médico estaban preparados. Solo faltaba el hemostático. Tendría que apresurarse sino quería que la ira de la familia del faraón le obligara a pasar a la otra vida al tiempo que su amo.

Y es que al contrario de lo que podamos pensar el hemostático era un ser humano.
Hoy día cuando tenemos problemas de coagulación sanguínea y por ejemplo, nos disponemos a ir al dentista, es normal que nos receten algún medicamento que responde al mismo nombre, hemostático, hemo de sangre y estático de detener. Exactamente ese es el efecto que se busca con la administración de este medicamento: detener el flujo sanguíneo.

En la operación en el antiguo Egipto que estamos presenciando, la cuantiosa pérdida de sangre que una trepanación debía producir, estaba solucionada a la llegada del curioso hemostático. Posiblemente sus rasgos físicos correspondieran al de cualquier compatriota de la época, aunque su dignidad y su distinción, eran heredadas de padres a hijos.

Según las creencias de la época su sola presencia en el gabinete preparado para la operación, era suficiente para detener la hemorragia. El puesto de hemostático del faraón se heredada pues en aquel tiempo se consideraba que la virtud de detener el flujo de la sangre se perpetuaba de una generación a otra dentro de la misma familia.

Aunque se tiene constancia de la existencia de los antiguos hemostáticos, hasta el momento no existe ninguna evidencia científica, ni explicación sensata, a este curioso fenómeno.

Una vez este importante personaje estaba presente, podía comenzar la operación. Si la trepanación tenía como fin extirpar un tumor cerebral, el primer paso era localizarlo lo más exactamente posible. Para ello el médico se valía de un modernísimo mazo, muy parecido a los que hoy día se utilizan en la cocina. Golpeaba lentamente y con precisión el cráneo del paciente. Cuando este emitía un alarido de dolor, ya no cabía duda, acababa de localizar el tumor. Solo le restaba utilizar el trépano para cortar el hueso y alcanzar el cerebro. Una vez el tumor estuviese a la vista, sencillamente se cortaba y se sacaba. Después se limpiaba la herida y se encomendaba el éxito de la intervención a los dioses egipcios.

Así terminaba la trepanación. A veces con un cadáver en la mesa de operaciones pero otras muchas el paciente se recuperaba y volvía a su vida normal.

Las trepanaciones que salvaron la vida del paciente se pueden reconocer por la evidencia de regeneración ósea, que indicaba la supervivencia del sujeto después de la intervención. Con el microscopio electrónico se puede identificar el tipo de instrumento usado: madera, piedra o metal por los residuos que dejan los instrumentos en el hueso.

Trata

Tratamientos para enfermedades mentales

Los tratamientos recomendados dependen del tipo de enfermedad mental que tenga el paciente, su gravedad y lo que puede funcionar mejor para él o ella. En muchos casos, una combinación de tratamientos puede funcionar mejor que para algunas personas que para otras.

Si usted tiene una enfermedad mental leve con síntomas bien controlados, la ingesta de un solo fármaco puede ser suficiente. Sin embargo, debe ser un profesional psiquiátrico quién valore la salud del paciente y tome las decisiones pertinentes acerca de su tratamiento. Esto es especialmente importante para las enfermedades mentales graves, como la esquizofrenia paranoide.

Tratamientos para enfermedades mentales
Profesionales relacionados con el tratamiento de la esquizofrenia paranoide:

    Médicos de atención primaria.
    Un psiquiatra, un especialista para diagnosticar y tratar las enfermedades mentales.
    Psicoterapeuta, un psicólogo o un consejero con licencia.
    Farmacéutico.
    Asistente social.

Medicamentos:

Aunque los medicamentos psiquiátricos no curan las enfermedades mentales, a menudo pueden mejorar significativamente los síntomas. Los medicamentos psiquiátricos también pueden ayudar a que otros tratamientos como la psicoterapia sean más eficaces. Los mejores medicamentos dependen de cada paciente, no existe una única receta de éxito.

He aquí un resumen de algunas de las clases más utilizadas de prescripción de medicamentos psiquiátricos, en otras secciones de la web los tratamos más a fondo:

    Medicamentos antidepresivos. Los medicamentos antidepresivos se utilizan para tratar varios tipos de depresión y sus derivados. Los antidepresivos pueden ayudar a mejorar los síntomas tales como tristeza, desesperanza, falta de energía, dificultad para concentrarse y falta de interés en las actividades normales. Los diferentes antidepresivos se agrupan dependiendo de cómo afecta la química del cerebro. El mejor medicamento para usted depende de su situación en particular y de cómo su cuerpo responda a la medicación.
    Medicamentos estabilizadores del estado de ánimo. Éstos medicamentos son los más comunes utilizados para tratar el trastorno bipolar, y se caracterizan por la alternancia de episodios de manía y depresión. A veces los medicamentos estabilizadores del estado de ánimo se añaden a los antidepresivos para tratar la depresión.
    Medicamentos contra la ansiedad. Los medicamentos contra la ansiedad se utilizan para trastornos de ansiedad o trastornos de pánico. También pueden ayudar a reducir la agitación y el insomnio. Éstos medicamentos son de acción rápida, ayudando a aliviar los síntomas en un período de entre 30 y 60 minutos. Un inconveniente importante, sin embargo, es que generan grandes dosis de dependencia en muchos enfermos.
    Medicamentos antipsicóticos. Los medicamentos antipsicóticos, también llamados neurolépticos, se utilizan normalmente para tratar los trastornos psicóticos como la esquizofrenia hebefrénica o paranoide. Los medicamentos antipsicóticos también se pueden usar para tratar trastornos bipolares y pueden convinarse con antidepresivos para tratar la depresión.

Psicoterapia

La psicoterapia, también llamada terapia de conversación, es un proceso muy útil para el tratamiento de las enfermedades mentales a través de la comprensión de la enfermedad y otros temas relacionados mediante charlas con especialistas (psiquiatra o psicólogo) y en ocasiones en grupos de autoayuda. Durante la psicoterapia, aprenderá acerca de su condición y de sus estados de ánimo, sentimientos, pensamientos y comportamientos. Utilizando las ideas y el conocimiento que usted tenga, podrá aprender habilidades de encaramiento y manejo del estrés.

Hay muchos tipos específicos de psicoterapia, cada uno con su propio enfoque para la mejora de su bienestar mental. La psicoterapia a menudo puede ser completada con éxito en unos pocos meses, pero en otros casos puede ser muy útil a largo plazo. Puede apoyarse en un grupo o en los familiares del enfermo en casos de desconfianza inicial o síntomas descontrolados relacionados con las enfermedades mentales que padece la persona que está recibiendo el tratamiento.
La estimulación cerebral y sus tratamientos

La estimulación cerebral se utiliza a veces para la depresión y algunos otros síntomas o trastornos de salud mental. Por lo general se reserva para situaciones en las que los médicos y la psicoterapia no han funcionado. Estos incluyen la terapia electroconvulsiva, la estimulación magnética transcraneal, la estimulación del nervio vago y un tratamiento experimental llamado estimulación cerebral profunda.

Asegúrese de que entiende todos los riesgos y beneficios de cualquier tratamiento recomendado por un especialista.
Hospitalización y programas de tratamiento residencial

A veces, la enfermedad mental se vuelve tan severa que necesita hospitalización psiquiátrica. La hospitalización se recomienda cuando no pueden cuidar de sí mismos correctamente, o cuando están en peligro de hacerse daño a sí mismo a otras personas. Las opciones incluyen 24 horas de atención hospitalaria, hospitalización parcial o tratamiento residencial a largo plazo y/o permanente. Otra opción puede ser un tratamiento ambulatorio intensivo.

Enmen otro seis

Trastornos psicóticos

Otros nombres: Psicosis
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Los trastornos psicóticos son trastornos mentales graves que causan ideas y percepciones anormales. Las personas con psicosis pierden el contacto con la realidad. Dos de los síntomas principales son delirios y alucinaciones. Los delirios son falsas creencias, tales como la idea de que alguien está en su contra o que la televisión les envía mensajes secretos. Las alucinaciones son percepciones falsas, como escuchar, ver o sentir algo que no existe.

La esquizofrenia es un tipo de trastorno psicótico. Quienes sufren de trastorno bipolar también pueden tener síntomas psicóticos. Otros problemas que pueden causar psicosis son: el alcohol y ciertos medicamentos, tumores cerebrales, infecciones del cerebro y un ataque cerebrovascular (ACV).

El tratamiento depende de la causa de la psicosis. Puede incluir fármacos para el control de los síntomas y psicoterapia. La hospitalización es una opción para los casos serios en los que una persona puede ser peligrosa para sí misma o para los demás.
Esquizofrenia


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La esquizofrenia es un trastorno cerebral severo que perdura toda la vida. Las personas que la tienen pueden escuchar voces, ver cosas que no existen o creer que otros leen sus pensamientos o controlan sus mentes. En los hombres, los síntomas suelen comenzar casi al final de la adolescencia y a partir de los 25 años de edad. Incluyen alucinaciones, o ver cosas, y los delirios, tales como escuchar voces. En las mujeres generalmente comienzan entre los 25 y los 35 años de edad. Otros síntomas pueden incluir:

    Pensamientos o percepciones fuera de lo común
    Trastornos del movimiento
    Dificultades para hablar y expresar sus emociones
    Problemas de atención, memoria y organización

Nadie sabe con seguridad cuál es la causa de la esquizofrenia, pero la constitución genética y la química cerebral probablemente tienen alguna influencia. Las medicinas pueden aliviar muchos de los síntomas, pero pueden ser necesarios varios intentos antes de encontrar el fármaco adecuado. Pueden disminuirse las recaídas tomando el medicamento el tiempo que lo indique el médico. Con tratamiento, muchas personas mejoran lo suficientemente para llevar vidas satisfactorias.

Enmen otro cinco

Trastornos del estado de ánimo

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Algunas personas se sienten tristes o irritables de vez en cuando y pueden decir que están de mal humor. Los trastornos del estado de ánimo son diferentes: Afectan a diario el estado emocional de la persona. Aproximadamente, una de cada 10 personas mayores de 18 años, tiene un trastorno del estado de ánimo. Estos trastornos incluyen:

    Trastorno depresivo mayor
    Trastorno distímico (una depresión crónica leve)
    Trastorno bipolar (también conocido como maniaco-depresión)

Los trastornos del estado de ánimo pueden incrementar los riesgos de enfermedades del corazón, diabetes y otras enfermedades en una persona. Los tratamientos incluyen medicinas, psicoterapia o la combinación de los dos. La mayoría de las personas con trastornos del estado de ánimo pueden llevar una vida productiva con el tratamiento adecuado.

Trastornos de la personalidad


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Los trastornos de la personalidad son patrones del pensamiento y del comportamiento a largo plazo que provocan problemas serios con las relaciones y el trabajo. Las personas con trastornos de la personalidad tienen dificultades para lidiar con el estrés y los problemas cotidianos. Suelen tener relaciones tormentosas con otras personas. No se conoce la causa exacta de los trastornos de la personalidad. Sin embargo, los genes y las experiencias de la niñez pueden representar un papel importante.

Los síntomas pueden variar ampliamente, dependiendo del tipo específico del trastorno de la personalidad. El tratamiento suele incluir psicoterapia y, algunas veces, medicinas.

Enmen otro cuatro

Trastorno bipolar

Otros nombres: Enfermedad maniaco-depresiva
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El trastorno bipolar es una enfermedad mental severa. Las personas que la sufren experimentan cambios de ánimo poco comunes. Pueden pasar de ser muy activos y felices a sentirse muy tristes y desesperanzados. Y, así, empezar el ciclo otra vez. Frecuentemente tienen estados de ánimo normales entre uno y otro ciclo. A las sensaciones de euforia y actividad se les llama manías. A las de tristeza y desesperanza se les llama depresión.

Las causas de este trastorno no son del todo claras. Pueden ser genéticas, o sea que pueden tener una tendencia familiar. Otra causa puede ser una estructura anormal de las funciones del cerebro.

El trastorno bipolar suele empezar en los últimos años de la adolescencia o al inicio de la edad adulta pero niños y adultos también pueden sufrirlo. La enfermedad, generalmente, dura toda la vida.

Si no se trata, el trastorno bipolar puede dañar las relaciones personales, causar bajo rendimiento en la escuela o en el trabajo e incluso el suicidio. Sin embargo, existen tratamientos eficaces para tratar los síntomas: medicinas y "terapia de conversación". La combinación de ambas suele ser lo que mejor funciona.
Depresión

Otros nombres: Depresión severa, Trastorno distímico, Tristeza profunda y persistente
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La depresión es una enfermedad clínica severa que afecta al cerebro. Es más que sentirse "hundido" o "triste" por algunos días. Si usted es una de las más de 20 millones de personas en los Estados Unidos que tienen depresión, esos sentimientos no desaparecen. Persisten e interfieren con su vida cotidiana. Los síntomas pueden incluir:

    Tristeza
    Pérdida de interés o placer en actividades que suele disfrutar
    Pérdida o aumento de peso
    Dificultad para dormir o sueño excesivo
    Pérdida de energía
    Sentimientos de desvalorización
    Ideas de muerte o de suicidio

La depresión es una condición del cerebro. Existen muchas causas, incluyendo los genes, causas ambientales, psicológicas y factores bioquímicos. La depresión suele comenzar entre los 15 y los 30 años y es mucho más común en las mujeres. Las mujeres también pueden tener depresión posparto después de dar a luz. Algunas personas tienen un trastorno afectivo estacional en el invierno. La depresión es una parte del trastorno bipolar.

Existen tratamientos eficaces para la depresión que incluyen antidepresivos y psicoterapia. La mayoría de las personas mejora más rápidamente si utiliza ambos.

Enmen otro tres

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El trastorno de estrés postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés) es una enfermedad real. Puede sufrir de PSTD luego de vivir eventos traumáticos como la guerra, huracanes, violaciones, abusos físicos o un accidente grave. El PSTD hace que se sienta estresado y asustado después de pasado el peligro. Afecta su vida y a la gente que le rodea.

El PSTD puede causar problemas como:

    Flashbacks o el sentimiento de que el evento está sucediendo nuevamente
    Dificultad para dormir o pesadillas
    Sentimiento de soledad
    Explosiones de ira
    Sentimientos de preocupación, culpa o tristeza

El PTSD comienza en momentos diferentes dependiendo de la persona. Los síntomas de PTSD pueden empezar inmediatamente después del evento traumático y permanecer. Otras personas desarrollan síntomas nuevos y más serios meses o hasta años más tarde.

Las medicinas pueden ayudarlo a tener menos miedo y a estar menos tenso. Es posible que necesite algunas semanas para que los medicamentos surtan efecto. Conversar con médicos especialmente capacitados o consejeros también ayuda a mucha gente con PTSD. Ese tipo de tratamiento se llama "terapia de conversación" o psicoterapia.

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Una fobia es un tipo de trastorno de ansiedad. Es un temor fuerte e irracional de algo que representa poco o ningún peligro real. Existen muchas fobias específicas. La acrofobia es el temor a las alturas. Una persona puede ser capaz de esquiar en las montañas más altas del mundo, pero no subir más allá del quinto piso en un ascensor. La agorafobia es el temor a los lugares públicos y la claustrofobia es el temor a los espacios cerrados. Si se siente ansioso y extremadamente consciente de las situaciones sociales cotidianas, usted podría tener una fobia social. Otras fobias comunes incluyen los túneles, conducir en autopistas, el agua, volar, los animales y la sangre.

Las personas con fobias intentan evitar lo que les provoca miedo. Si eso no es posible, pueden experimentar:

    Pánico y miedo
    Taquicardia
    Falta de aire
    Temblores
    Un fuerte deseo de huir

El tratamiento ayuda a la mayoría de las personas con fobias. Entre las opciones se encuentran las medicinas, la psicoterapia o ambas.

Enmen otro dos

Trastorno de pánico

Otros nombres: Ataques de pánico El trastorno de pánico es un trastorno de ansiedad. Causa ataques de pánico, que son sensaciones repentinas de terror sin un motivo aparente. También pueden presentarse síntomas físicos, tales como:

    Taquicardia
    Dolor en el pecho
    Dificultad para respirar
    Mareos

Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento, en cualquier lugar y sin previo aviso. Usted puede tener miedo de otra crisis y evitar los lugares en los que sufrió una crisis anteriormente. En algunos casos, el miedo domina la vida de las personas y no pueden abandonar sus casas.

El trastorno de pánico es más común entre las mujeres que entre los hombres. Suele comenzar entre los adultos jóvenes. Algunas veces comienza cuando una persona se encuentra sometida a mucho estrés. La mayoría de las personas mejora con el tratamiento. La terapia puede demostrarle cómo identificar y cambiar los patrones de pensamiento antes de que lo conduzcan al pánico. Las medicinas también pueden serle de ayuda.

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El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un tipo de trastorno de ansiedad. Si tiene TOC, tiene pensamientos repetidos y angustiantes denominados obsesiones. Es posible que haga lo mismo una y otra vez para intentar que los pensamientos desaparezcan. Las acciones repetidas se llaman compulsiones.

Algunos ejemplos de obsesiones son el miedo a los gérmenes o el miedo a lastimarse. Entre las compulsiones se incluye lavarse las manos, contar, revisar una y otra vez las cosas o limpiar. Cuando no se trata, el TOC puede dominar la vida de una persona.

Los investigadores piensan que tal vez los circuitos cerebrales no funcionen adecuadamente en las personas con TOC. Tiene una tendencia familiar. Con frecuencia, los síntomas comienzan en la infancia o la adolescencia. Los tratamientos que combinan medicinas y terapia suelen ser eficaces.

Enmen otro

Enfermedades mentales

Otros nombres: Trastornos mentales
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Los trastornos mentales abarcan una amplia gama de problemas que incluyen

    Trastornos de ansiedad, incluyendo trastorno de pánico, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de estrés post-traumático y fobias
    Trastorno bipolar
    Depresión
    Trastornos del estado de ánimo
    Trastornos de la personalidad
    Trastornos psicóticos, como la esquizofrenia

Existen muchas causas de las enfermedades mentales. Los genes y los antecedentes familiares pueden jugar un papel. Sus experiencias de vida, tales como el estrés o un historial de abuso, también pueden influir. Los factores biológicos también pueden ser parte de la causa. Una lesión traumática del cerebro puede conducir a un trastorno mental. La exposición de la madre durante el embarazo a virus o químicos tóxicos puede desempeñar un papel. Otros factores pueden aumentar el riesgo, tales como el uso de drogas ilegales o sufrir una condición médica seria como cáncer.

Los medicamentos y el asesoramiento pueden ayudar con muchos de los trastornos mentales.

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Ansiedad

Otros nombres: Miedo, Nerviosismo
El miedo y la ansiedad es parte de la vida. Puede sentirse ansioso antes de presentar una prueba o al caminar por una calle oscura. Este tipo de ansiedad es útil - puede permitirle estar más alerta o ser más cuidadoso. Suele terminar poco tiempo después de que salga de la situación que la provocó. Pero, para millones de personas en los Estados Unidos, la ansiedad no desaparece y empeora con el tiempo. Pueden sentir dolores en el pecho y tener pesadillas. Hasta pueden tener miedo de salir de sus casas. Estas personas tienen trastornos de ansiedad. Los tipos incluyen:

    Trastorno de pánico
    Trastorno obsesivo-compulsivo
    Trastorno de estrés postraumático
    Fobias
    Trastorno de ansiedad generalizada

El tratamiento puede incluir medicinas, terapia o ambos.

Cuatro

TratamientoEditar

Actualmente el tratamiento de los trastornos mentales posee un enfoque integrativo y multidisciplinar, en el que participan psicólogos y psiquiatras, educadores sociales, enfermeros psiquiátricos, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y otros profesionales. Cada tratamiento integra, dependiendo del caso, la administración de psicofármacos como métodos paliativo de los síntomas más pronunciados, para así dar paso a un proceso de intervención psicológica para atender los orígenes y manifestaciones del trastorno y así generar un estado de bienestar más sólido, efectivo y permanente en las personas que sufren de esta enfermedad.
Véanse también: Psicoterapia y Psicofármaco.
Definición de Trastorno mentalEditar

Según el DSM-IV-TR, los trastornos son una clasificación categorial no excluyente, basada en criterios con rasgos definitorios. Admiten que no existe una definición que especifique adecuadamente los límites del concepto, careciendo de una definición operacional consistente que englobe todas las posibilidades. Un trastorno es un patrón comportamental o psicológico de significación clínica que, cualquiera que sea su causa, es una manifestación individual de una disfunción comportamental, psicológica o biológica.

Esta manifestación es considerada síntoma cuando aparece asociada a un malestar (p. ej., dolor), a una discapacidad (p. ej., deterioro en un área de funcionamiento) o a un riesgo significativamente aumentado de morir o de sufrir dolor, discapacidad o pérdida de libertad.

Más aún, afirman, existen pruebas de que los síntomas y el curso de un gran número de trastornos están influidos por factores étnicos y culturales. No olvidemos que la categoría diagnóstica es sólo el primer paso para el adecuado plan terapéutico, el cual necesita más información que la requerida para el diagnóstico.

Una concepción errónea muy frecuente es pensar que la clasificación de los trastornos mentales clasifica a las personas; lo que realmente hace es clasificar los trastornos de las personas que los padecen.

Tres

ClasificaciónEditar
Artículo principal: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales

Aún cuando clásicamente se han dividido las enfermedades mentales en Trastornos Orgánicos y Trastornos Funcionales, haciendo referencia al grado de génesis fisiológica o psíquica que determine al padecimiento, la clínica demuestra que ambas esferas no son independientes entre sí y que en la patología, como en el resto del desempeño psíquico "normal", ambos factores interactúan y se correlacionan para generar el amplio espectro del comportamiento humano tal como lo conocemos. De hecho, alteraciones biológicas alteran la psique, al igual que alteraciones psicológicas alteran o modifican la biología.

Existen numerosas categorías de trastornos mentales, con mayor o menor gravedad tanto en la vivencia subjetiva del individuo como en su repercusión dentro del funcionamiento social, así se hace alusión a otra clasificación clásica: Trastornos Neuróticos y Trastornos Psicóticos.

    Las neurosis afectan en mayor grado a la percepción del sujeto sobre sí mismo, y a su nivel de agrado, de plenitud y de integración del yo, así como a sus relaciones con el entorno social y familiar más cercano; sin embargo, no presentan los síntomas usuales de desconexión con la realidad y amplio alejamiento de la vida social, pueden desempeñarse laboral y académicamente, y según Freud y las escuelas psicoanalíticas este estado es la condición natural de la vida psíquica.
    Las psicosis, abarcan la manifestación más claramente asociada con la enfermedad mental, sus síntomas clásicos incluyen las alucinaciones, delirios y grave alteración afectiva y relacional, estos trastornos suelen tener un factor orgánico bastante pronunciado como los Trastornos Depresivos y Bipolares, aunque las esquizofrenias son claramente las de mayor repercusión personal, social y familiar dado su carácter crónico y degenerativo caracterizado por los elementos propios de todos los trastornos psicóticos a los cuales se añaden la desconexión con la realidad y aplanamiento afectivo.

ComplicacionesEditar

La enfermedad mental suele degenerar en aislamiento social, inactividad, abulia, desorden del ritmo de vida en general y, en ciertos casos y circunstancias, comportamientos violentos e intentos suicidas.
Antecedentes del tratamientoEditar

En la Edad Media al trastorno mental se le relacionaba con el demonio pues pensaban que la persona estaba poseída por espíritus malvados y que tenía alguna relación con la brujería, así que el tratamiento era tortura o la hoguera para liberar el alma.

En el siglo XIX, los manicomnios eran como cárceles, pues solo se disfrazaba la tortura como una curación, uno de los tantos casos fue en el hospital psiquiátrico Charenton en París, donde aplicaban como tratamiento, mantenerlos atados, sumergirlos en agua fría, golpes y sumergirles la cabeza en una bañera. Todo esto para apartar las ideas e ilusiones que ellos pudieran albergar.

En 1949, Antonio Egas Moniz, un Premio Nobel en Medicina, practicaba la lobotomía, que consiste en retirar un trozo del cerebro en la parte frontal, pero en 1967 este tratamiento dejo de ser legal.

Paralelamente, en 1964 se llevó a cabo el proyecto MK-ULTRA, que buscaba controlar la mente y así borrar la memoria existente y reconstruir el pensamiento, algunos de los experimentos realizados eran la radiación, uso de psicodélicos, inyección simultánea de barbitúricos y anfetaminas, y descargas eléctricas al cerebro. El único resultado de este experimento fue dejar a las personas involucradas con daño cerebral.[2]

Enmen dos

EtiologíaEditar

Debido a su naturaleza única y diferenciada de otras enfermedades, están determinados multifactorialemente, integrando elementos de origen ambiental, familiar, psicosocial y psicológico, teniendo todos estos factores un peso no sólo en la presentación de la enfermedad, sino también en su fenomenología, en su desarrollo evolutivo, tratamiento, pronóstico y posibilidades de rehabilitación.

La mayoría de los trastornos psiquiátricos presentan una etiología desconocida, es decir, no se conoce el origen que da lugar al trastorno. Existen evidencias que confirman la implicación de factores genéticos en estos trastornos, en concreto en cinco de los trastornos psiquiátricos más comunes: esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno depresivo mayor, trastorno de autismo y trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

El Estudio de asociación del genoma completo (GWAS) ha permitido la identificación de variantes en genes de pacientes, ausentes en individuos sanos. Estos datos han hecho posible estimar la varianza total explicada por SNP a través de las relaciones genéticas entre los casos afectados y los controles.

Los datos fueron obtenidos por Cross-Disorder Group of the Psychiatric Genomics Consortium [1] y demuestran la existencia de heredabilidad de dichos trastornos. Además ha demostrado la correlación genética positiva que existe entre ellos, es decir, los casos de un trastorno muestran mayor similitud con el otro trastorno que con sus propios controles.

1. Heredabilidad de los trastornos

Mediante el cálculo de la varianza total observada de un genotipo se obtienen los datos de la heredabilidad mediante un método univariacional. En el caso de los cinco trastornos mencionados anteriormente se demostró que en todos los casos presentan valores positivos de heredabilidad, por lo que se concluye que dichos trastornos son heredables.

2. Co-heredabilidad entre trastornos
Orden de co-heredabilidad existente entre los diferentes pares de trastornos.

Mediante el cálculo de la correlación genética explicada por SNPs entre casos y control obtenidos independientemente de 2 tipos de trastornos se obtienen los datos de co-heredabilidad mediante un análisis bivariacional. Estos datos reflejaron evidencias empíricas de que los cinco trastornos presentan una etiología genética compartida.

Las parejas de trastornos que presentan un mayor valor de etiología compartida son: esquizofrenia-trastorno bipolar; esquizofrenia-trastorno depresivo mayor y trastorno bipolar-trastorno depresivo mayor. Es importante destacar que a pesar de que los trastornos de autismo y trastornos por déficit de atención con hiperactividad se diagnostican antes de la infancia, y los demás se diagnostican después de la niñez, comparten variantes genéticas comunes.

Esquema que representa los dos principales pares de trastornos que muestran mayor correlación genética.

    Existe una relación directa, empírica y cuantificada de la contribución genética a los cinco trastornos.
    La heredabilidad procedente de SNPs es positiva para todos los trastornos, por lo que son moderadamente o altamente heredables.
    Existen evidencias de la presencia de factores de riesgo genéticos compartidos de los trastornos.
    Los datos de correlación reflejan la pleiotropía de SNPs existente en el genoma.
    Existe una etiología compartida entre los diferentes trastornos, destacando esquizofrenia y trastorno bipolar y; trastorno bipolar y trastorno depresivo mayor.
    Estas evidencias permitirán ayudar a la clasificación de trastornos psiquiátricos y ayudará a entender los mecanismos terapéuticos.

Enmen

Las enfermedades mentales o trastornos psicológicos son alteraciones de los procesos cognitivos y afectivos del desarrollo, consideradas como anormales con respecto al grupo social de referencia del cual proviene el individuo. Se puede tratar de alteraciones en el razonamiento, el comportamiento, la facultad de reconocer la realidad o de adaptarse a las condiciones de la vida.

ConceptoEditar

Dependiendo del concepto de enfermedad que se utilice, algunos autores consideran más adecuado utilizar en el campo de la salud mental el término "trastorno mental" (que es el que utilizan los dos sistemas clasificatorios de la psicopatología más importantes en la actualidad: la CIE-10 de la Organización Mundial de la Salud y el DSM-IV-TR de la Asociación Psiquiátrica Americana). Sobre todo en aquellos casos en los que la etiología biológica no está claramente demostrada, como sucede en la mayoría de los trastornos mentales. Además, el término "enfermedad mental" puede asociarse a estigmatización social. Por estas razones, este término está en desuso y se usa más trastorno mental, o psicopatología.

El concepto enfermedad mental aglutina un buen número de patologías de muy diversa índole, por lo que es muy difícil de definir de una forma unitaria y hay que hablar de cada enfermedad o trastorno de forma particular e incluso individualizada ya que cada persona puede sufrirlas con síntomas algo diferentes.

A

Ficha técnica

Título: Ángeles y demonios

Título alternativo: Ángeles y demonios (2009)

Título original: Angels & Demons

Año: 2009

Duración: 138 minutos

País: EE.UU.

Género: Crimen, Drama, Misterio

Estudio: Columbia Pictures, Sony Pictures Releasing

Web oficial: Visitar

Calificación: +13
Fecha de estreno

España: 15 de Mayo 2009

Estados Unidos: 15 de Mayo 2009

Reino Unido: 14 de Mayo 2009

Sinopsis
'Ángeles y demonios' se inicia con el asesinato de un científico en un laboratorio de máxima seguridad, cuyo cadáver tiene un extraño símbolo grabado a fuego en su pecho. Para el profesor Robert Langdon no hay duda: los Illuminati, los hombres enfrentados a la Iglesia desde los tiempos de Galileo, han regresado. Y esta vez disponen de la más mortífera arma que ha creado la humanidad, un artefacto con el que pueden ganar la batalla final contra su eterno enemigo. Acompañado de una joven científica y un audaz capitán de la Guardia Suiza, Langdon comienza una carrera contra reloj, en una búsqueda desesperada por los rincones más secretos de El Vaticano. Necesitará todo su conocimiento para descifrar las claves ocultas que los Illuminati han dejado a través de los siglos en manuscritos y templos, y todo su coraje para vencer al despiadado asesino que siempre parece llevarle la delantera.

Angels and demons

Ángeles y demonios cartel reducido

Ángeles y demonios
(Angels & Demons)
Dirigida por Ron Howard


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Tom Hanks vuelve a interpretar el papel de Robert Langdon, el experto en religión de la Universidad de Harvard que una vez más descubre fuerzas ancestrales que están dispuestas a todo, incluso a asesinar, para lograr sus objetivos.

Cuando Langdon descubre evidencias del resurgir de una ancestral hermandad secreta conocida como los Illuminati - la más poderosa organización clandestina de la historia - se enfrenta también a una amenaza mortal contra la existencia del mayor enemigo de esta organización secreta: la Iglesia Católica. Al darse cuenta de que el reloj de una imparable bomba de los Illuminati está en marcha, vuela inmediatamente a Roma donde aúna fuerzas con Vittoria Vetra, una hermosa y enigmática científica italiana. Embarcados en una trepidante cacería a través de criptas selladas, peligrosas catacumbas, catedrales desiertas e incluso en el corazón de la bóveda más secreta del planeta, Langdon y Vetra seguirán el rastro de 400 años de símbolos ancestrales que señalan la única esperanza de supervivencia para el Vaticano.

jueves, 15 de mayo de 2014

Diguem no

Diguem no
Raimon ha sido durante toda la travesía de su vida, con vientos casi siempre contrarios, un resistente imbatible de la lengua y la cultura catalana

    Raimon extiende el debate independentista a Valencia

Manuel Vicent 11 MAY 2014 - 00:00 CET
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Raimon, en un concierto en Barcelona. / GIANLUCA BATTISTA (EL PAÍS)
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Ausias March en el poema Veles e vents enumera los vientos favorables y adversos, que encontrará en los dudosos caminos de la mar durante la travesía de regreso a Valencia, su patria, desde algún lugar de Italia. El poeta también describe el peligro de la tempestad, que pondrá a hervir el mar como una cazuela al horno.

Raimon ha cantado este poema de amor, azar y muerte de Ausias March con una inspiración extraordinaria. Raimon ha sido durante toda la travesía de su vida, con vientos casi siempre contrarios, un resistente imbatible de la lengua y la cultura catalana, un artista que ha puesto su talento al servicio de la propia identidad. La canción Diguem no fue su grito de rebeldía, que se inició durante la dictadura franquista y que a lo largo de los años se ha ido adaptando como una protesta ritual a cualquier fanatismo de uno u otro bando que nos ha golpeado.

El espíritu del no es el que educa al niño contra cualquier capricho, el que afirma la personalidad del adolescente frente a la primera tentación, el que hace libre al joven ante cualquier estupidez, el que impide al viejo bajar los brazos ante la adversidad. Ahora mismo en Cataluña el proceso hacia la independencia es esa cazuela al horno que Ausias March encontró de regreso a la patria y en torno a esa tempestad gira la rosa enloquecida de los vientos.

En unas recientes declaraciones Raimon ha tratado de matizar su postura frente a este proceso; se ha declarado no independentista; ha analizado los argumentos a favor y en contra, no por nada, más bien porque le gustaría probar primero cómo está de sal esa cazuela de pasiones que hierve ahora. Ha sido suficiente esta duda metódica, propia de un intelectual comprometido consigo mismo, de un artista más allá de la política rudimentaria, para que los talibanes de la independencia, en plena berrea de celo, se hayan abatido sobre él bajo el amparo del anonimato de las redes sociales para ensuciar una trayectoria intachable. Debe quedar claro que antes de llegar a la política, primero se requiere una integridad moral, después una libertad intelectual, luego una rebeldía social. Finalmente, se podrá alcanzar o no la independencia, pero esta no se librará de la miseria si está asentada en el fanatismo.